Eliana Bórmida: “Los argentinos estamos acostumbrados a movernos en el corto plazo” Print E-mail
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Eliana Bórmida
Eliana Bórmida
Su estudio proyecta grandes construcciones internacionales relacionadas con el turismo y la agroindustria. Dice que le gusta trabajar en Mendoza pero le preocupa el año electoral.

 Fuente: Los Andes

Cada vez que se refiere a alguno de sus proyectos no puede evitar calificarlos con -al menos- un “muy interesante”. Tal vez por eso declare que no existe uno en especial que le guste más que otro, sino que (como si fueran hijos) asegura quererlos a todos por igual.

Eliana Bórmida es una de las dueñas del afamado estudio Bórmida & Yanzón. La marca -que trascendió hace tiempo las fronteras provinciales y nacionales- es un número puesto en la construcción o intervención de bodegas y proyectos inmobiliarios de alto nivel.

La arquitecta habla de manera pausada y tranquila. Se nota que sabe lo que dice pero no se para desde el lugar de la soberbia. Cuando se perciben sus pasos firmes es a la hora de defender los conceptos y valores que respeta.

Franca y directa como pocos empresarios del medio, Bórmida no teme dejar sentada su posición en contra de la minería debido a las pocas garantías de control que -cree- existen en la actualidad. También se refirió a la restricción de importaciones y a las consecuencias de la inflación.

La empresa que dirige junto a su socio, Mario Yanzón, se ha encargado de intervenir y crear alrededor de 30 bodegas, se ha hecho cargo de diversos proyectos fuera del país (Uruguay, Francia, Ecuador) mientras que en la actualidad está a cargo de cuatro grandes propuestas inmobiliarias en el Valle de Uco.

El estudio fue responsable de -entre otras- la construcción de la bodega Salentein en Tupungato, una de las primeras en su rubro. Después siguieron proyectos similares como Séptima, Diamandes y varios más que consolidaron su trabajo en el área. Una tarea casi siempre ligada al medio ambiente y la agroindustria, en la que supieron destacarse para convertirse en uno de los líderes a nivel internacional.

-¿Continúan enfocados en las bodegas?

-Sí, continuamos con esa temática aquí y en el exterior. Pero acá estamos haciendo una de las últimas bodegas porque creo que la era de las bodegas ya terminó. La mayor parte de los proyectos actuales están relacionados con emprendimientos turísticos e inmobiliarios en distintas partes del Valle de Uco.

-¿Salentein fue la obra bisagra para ustedes?

-Sí. Hasta ese momento (1998-2000) habíamos hecho una arquitectura a la escala de Mendoza, pero con ese proyecto tuvimos que crecer como estudio y convertirnos en la empresa que somos hoy. Cambiamos la estructura organizativa.

-¿En qué consistió ese cambio?

-Contratamos una empresa (ARA y Asociados) que gestiona la parte administrativa y contable ya que los contratos internacionales requieren de un seguimiento y planificación rigurosos.

-Prácticamente no tienen clientes locales.

-Es que los proyectos agroindustriales vienen de la mano de inversores extranjeros, que tienen otra expectativa respecto al país. No tienen tanto temor, están acostumbrados a otro tipo de gestión.

-¿De dónde son oriundos sus clientes?

-Muchos son franceses, también hay españoles, holandeses y ahora un inversor inglés y otros norteamericanos.

-¿Es muy diferente el modo en que hacen negocios los extranjeros y los empresarios locales?

-Aunque ellos van con cautela, al tratarse de inversiones tan grandes, creo que tienen una visión menos coyuntural que la que tenemos nosotros. Los argentinos estamos más acostumbrados a movernos en el corto plazo, y ellos lo hacen en el largo. Esa visión, me parece, les da más confianza y un poco más de paciencia.

-En el trabajo diario, ¿han tenido diferencias por cuestiones "culturales"?

-No. Nosotros nos actualizamos mucho tanto en los conceptos y materiales como en nuestra forma de organización. En los aspectos que ellos son más exigentes, como el cumplimiento de los plazos, siempre hay algunas demoras, pero los temas constructivos son demorosos en general. No por falta de organización sino porque suelen plantearse problemas logísticos o dificultades para conseguir materiales o gente que trabaje.

-El trabajo de ustedes ha estado muy ligado al medio ambiente. ¿Cómo impacta la minería en esos emprendimientos?

-El tema de la minería es muy complejo. El gran problema es que en un país donde hay tanta corrupción (sic) no se puede confiar en el monitoreo de los contratos. Hay una irresponsabilidad social por parte de quienes deben controlar que es espantosa. En este contexto, la minería es una bomba de tiempo.

-Claramente, su trabajo está ligado al agua.

-Nosotros tenemos que proteger el agua. Puede haber mucha riqueza minera en la cordillera, pero en este momento no es confiable darle luz verde porque no se puede garantizar el control. La falta de seguimiento es algo que se ve a diario en distintos ámbitos y no hay razones para pensar que se va a actuar distinto en este tema.

-Siguiendo con la actualidad, ¿cómo ha influido en su trabajo la restricción de importaciones?

-Otra barbaridad. ¿Qué se está protegiendo? Se trata de una extraña política que impide cumplir con estándares de construcción porque faltan materiales de todo tipo para la construcción, como vidrios, carpintería, instalaciones sanitarias, equipamientos para cocinas; por decirte lo más básico.

-En los proyectos de mayor envergadura el impacto será mayor.

-Absolutamente. Eso por no mencionar el cambio que se da en los costos de los materiales. Las empresas constructoras cotizan y, después, el cambio es radical. Que no digan que hay ajustes leves porque ha habido graves problemas entre las empresas constructoras y sus clientes por las grandes variaciones que se dan en los costos. Se trata de cuestiones delicadas y difíciles de resolver; incluso para nosotros, que planificamos muchísimo y hasta podemos ir adelantando compras.

-Con la proyección internacional lograda, ¿nunca se plantearon trabajar desde una gran capital?

-Es lindo trabajar acá ya que Mendoza tiene un buen clima y una característica de ciudad pequeña que nos agrada. Además, aquí surgieron proyectos más que interesantes.

-¿Nunca pensaron en irse a Buenos Aires?

-Hemos tenido oportunidades pero no nos interesa. Creemos que aquí se puede trabajar bien y, desde nuestro lugar, intentar mejorar los distintos procesos a partir de métodos interdisciplinarios. Apostamos a crecer nosotros y que también lo haga el entorno en el que intervenimos

-En este año electoral, ¿cuáles son sus principales preocupaciones?

-Nos preocupa la inestabilidad social, porque somos una empresa de servicios que trabaja con mucha gente.

-¿Han hecho alguna proyección?

-Lo referido a la organización financiera está a cargo de nuestra administradora. Por el momento, tenemos la consigna de no aumentar personal y ser cuidadosos con los tiempos. Es importante cumplir estrictamente para exigir el cumplimiento de los pagos. En este momento, las empresas están muy reticentes a pagar. Hay muchos cheques a fecha dando vueltas.

-¿Hay alguna obra que sea su preferida?

-Todas lo son cuando a uno le gusta muchísimo proyectar. Algunas cuestan más por momentos, y en otras etapas fluyen como en campos de amapolas. Todos somos felices cuando eso sucede. En esos momentos, cada obra es preferida.

 

Fuente: Diario Los Andes 

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