Un vino de postre Imprimir E-Mail
07 de abril de 2010 19:37
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SI LE GUSTA EL BUEN MARIDAJE, ANÍMESE A PROBAR EL ALCYONE
SI LE GUSTA EL BUEN MARIDAJE, ANÍMESE A PROBAR EL ALCYONE
Matrimonio, casamiento: Maridar. La palabra hace referencia a esa combinación enriquecedora, que potencia el sabor de una comida gracias a la elección de un vino que la complemente a la perfección. En esa mezcla de sabores, en las que el vino aporta todas sus propiedades para acrecentar la experiencia gustativa de un alimento, está el secreto de un buen maridaje.

Fuente: Correo (Perú)

Como en todo buen matrimonio, la armonía es el factor más importante: El vino no puede opacar el sabor de la comida y viceversa. El vino debe realzar los sabores del plato, pero sin que sus sabores y aromas se pierdan y dejemos de disfrutarlo.

La armonía. Hay un principio básico que casi todos conocemos, ese que dice que los vinos blancos van con los pescados y los vinos tintos con las carnes rojas.

Pero esta norma es un tanto insuficiente. La riqueza y complejidad del vino hacen que las posibilidades sean mucho más enriquecedoras que una combinación tan simple. El color del vino no basta, hay que tener en cuenta su acidez y los aromas propios de cada cepa. De igual manera, su procedencia, no porque este sea argentino o europeo es suficiente para un buen maridaje.

La clave es la armonía y lograrla no es cosa sencilla. Muchos restaurantes cuentan con sumilleres (sommelieres) que poseen certificaciones profesionales y han seguido cursos de especialización, expertos en recomendar el vino adecuado para cada ocasión. Se requiere conocer las características de los vinos y, lo mejor, indiscutiblemente, degustarlos.

Dulce maridaje. Los postres también pueden ser maridados. Es un proceso más complejo por los contrastes de sabores. El dulce suele volver más ácido el sabor de los vinos secos. Por eso, los vinos dulces o licorosos son el mejor acompañamiento para estas ocasiones. Un vino licoroso posee mayor grado de alcohol, esto se logra cortando el proceso de fermentación, algo similar a lo que se hace para fabricar el oporto.

Hay vinos que son un postre en sí mismos. Que por su sabor bastan para reemplazar a cualquier dulce. Este es el caso del Alcyone Tannat Reserve. Un vino procedente de Uruguay que puede ser tomado solo, como postre o servir como maridaje. En su caso busca jerarquizar el momento del postre y así desmitificar su papel secundario durante la comida.

La prueba. Tuvimos oportunidad de probarlo en el restaurante Costanera 700, donde el chef Yaquir Sato ha preparado dos postres especiales para maridar con el Alcyone. Ambos a base de chocolate, un elemento que va a la perfección con este vino. Se trata de una tartaleta tibia de chocolate y un soufflé de chocolate, que llegan con un porcentaje mayor de cacao para otorgarles un sabor más intenso. La experiencia al momento de probarlos es inigualable, el sabor del chocolate se intensifica en el paladar y el dulce del licor no desaparece, generando una combinación estupenda que vale la pena probar.

El Alcyone Tannat Reserve también va muy bien con frutos carnosos, compotas o manjar blanco. Una experiencia distinta, un vino diferente que distingue el momento del postre y con el cual empezaremos a entender mejor a qué nos referimos con maridaje.

Fuente: CorreoPeru.com.pe 

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