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 CEO Stonebridge Research de Estados Unidos Insel será uno de los expositores del V Foro Internacional
Vitivinícola. Tiene una vasta experiencia en investigación. Opinión
calificada sobre el mercado de Estados Unidos.
Barbara Insel tiene más de 20 años de experiencia en investigaciones sobre inversión internacional y finanzas. Desempeñó cargos superiores en Salomon Brothers, Morgan Stanley Asset
Management y Kleinwort Benson, trabajando en Nueva York, Washington,
Londres, Praga, Moscú y América Latina. Recientemente, fue Directora
General de MKF Research LLC, donde estuvo a cargo de muchos de los
principales proyectos de investigación de la industria vitivinícola.
Fuente: Diario Los Andes
En la actualidad es CEO Stonebridge Research de Estados Unidos, firma creada en enero de 2008. Stonebridge Research Group reunió a especialistas líderes del mundo de los negocios con un equipo central que comparte un profundo conocimiento y experiencia en la industria vitivinícola. En esta nota las percepciones de Insel sobre el mercado de Estados Unidos y las posibilidades del vino argentino.
- ¿Cómo percibe el mercado de vinos de Estados Unidos?
- El mercado del vino de EE.UU. seguirá creciendo: sólo el 12-14% de los adultos consumen vino más de una vez al mes y EE.UU. ocupa el lugar 38º en el ranking mundial de consumo de vino per cápita, por lo que hay mucho espacio para crecer.
Además, muchos productores americanos están muy enfocadas en la generación de los Millennial (nacidos después de 1980) que parecen estar interesados por el vino.
- ¿Qué parte del mercado del vino de los EE.UU. considera que crecerá?
- No se puede realmente mirar a EE.UU. como un mercado único. Durante los últimos años, los consumidores americanos se han desplazado hacia arriba en todos los productos y sobre todo en el vino: allí buscan una mejor calidad y vinos innovadores.
Así, el segmento de los vinos de precio de más de U$S 15 o U$S 20 por botella era el de más rápido crecimiento del mercado, las ventas de vinos a precios por debajo de los U$S 8 han sido esencialmente planas desde hace años y el segmento de U$S 8 a U$S 15 se había convertido en la mayor parte del mercado.
Desde el pasado mes de octubre, todos estas realidades en los segmentos de precios han cambiado.
Los consumidores norteamericanos, como la mayoría de los consumidores de todas partes del mundo, fueron golpeados por la crisis financiera internacional.
Las ventas de vino de más de U$S 20 han sido muy pobres, mientras que los vinos por debajo de los U$S 8 han tenido su mejor año en la última década. Existen más dudas a la hora de probar nuevos vinos y se buscan vinos que al consumidor le resulten familiares.
-¿Por qué cree que sucede esto?
- El sistema de distribución está cambiando, ya que se vuelve más y más caro mantener los stocks. Los minoristas y restaurantes que venden vino han reducido las ventas de las marcas menos conocidas y de los pequeños productores. Los restaurantes están cortando el rango de precios que ofrecen, especialmente de los vinos caros y los menos conocidos.
Me inclino a creer que los consumidores americanos tendrán siempre ese “aspiracional” que los mueve a buscar vinos de alta calidad, pero probablemente se mantendrán concientes de la relación precio – calidad por un tiempo y las opciones que se ofrecen a través de los canales convencionales probablemente continuarán disminuyendo.
- Y en este contexto ¿Cómo ve la performance de los vinos argentinos en el mercado de Estados Unidos?
- Es importante recordar que para los estadounidenses el vino hace de una ocasión “especial” un lujo accesible, incluso cuando se busca una buena relación precio - calidad. Y porque los americanos son nuevos en el consumo de vino, tomar vino encierra un descubrimiento de nuevos países, nuevos tipos de vino y nuevas experiencias.
En el lenguaje del marketing, el vino es un producto que transmite una “experiencia”: es muchas veces más importante la experiencia como un todo que el producto en sí, las imágenes y memorias que crea. Me di cuenta de que es algo así como cuando se describe la música.
Escuchas una canción y te acuerdas de cuándo y dónde la oíste por primera vez y todo vuelve a la mente.
A los estadounidenses los mueve el país productor y la bodega, es decir, la imagen, la sensación de autenticidad, que muestra a personas reales que cuidan de la uva y que crearon este vino que están probando.
Argentina debería ayudar a crear esa imagen del vino argentino: los bodegueros, los viñedos, la tierra, la gente, la cultura. Todo juega un papel. La manera en que se han diseñado las etiquetas, los colores utilizados, las fuentes y las palabras.
Argentina necesita recordar que hay más de 250.000 vinos en el mercado de Estados Unidos pero muchos de los restaurantes y negocios minoristas sólo eligen 100. La parte más dificil es pasar del sistema al consumidor. Si el consumidor conoce y pregunta por el vino, los distribuidores y retailers responderán. Entonces, lo que necesitan es crear esta realidad en el mercado.
- ¿Cómo los consumidores perciben el vino argentino?
- Los consumidores están comenzando a tener una impresión sobre el vino argentino y parece ser bastante positiva. Ellos parecen estar abiertos a todas las cosas latinoamericanas. Ven a Argentina como un descubrimiento, con una buena relación precio - calidad, algo que los intriga. Pero las imágenes sobre los vinos son todavía bastante borrosas, indistintas.
Hemos hecho estudios sobre distintos productos importados y por lo que recuerdo hay poco conocimiento de los vinos argentinos, aunque está mejorando. El conocimiento de Argentina como país, su cultura y estilo de comida es relativamente limitado.
Entonces, las bodegas argentinas necesitan proveer más oportunidades para que los consumidores estadounidenses de vino las conozcan; se debería unir esta experiencia con un poco de productos argentinos.
Más comida y más oportunidades para probar los vinos, más viajes y más historias acerca del país, su estilo de vida, que permita a los consumidores con mayor facilidad imaginarse a sí mismos consumiendo el vino y aumente su curiosidad.
El trade ve a los vinos argentinos como una respuesta a la actual búsqueda de una relación precio- calidad conjugada con una novedad para ofrecer.
Creo que todo el sentido del vino argentino, la alimentación y el estilo de vida debe ser mejor comunicado. La elegancia, la belleza y la variedad del país, la mezcla de culturas, la música, etcétera. Sospecho que muchos estadounidenses sólo piensan en la combinación de tango, fútbol y Evita cuando piensan en la Argentina y ahora tal vez incluyan al Malbec.
Fuente: Maria Soledad Gonzalez - Diario Los Andes - Suplemento Fincas
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