| El hacedor: Entrevista a Héctor Jairala, presidente de Bodega y Viñedo Jairala Oller |
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| 15 de julio de 2009 11:31 | ||||||||
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A pulmón. Jairala en su viñedo, en donde cada planta fue sembrada y trabajada por él y su esposa. “Al esfuerzo hay que ponerle el alma”, dice (Sebastián Salguero/LaVoz). Fuente: La Voz del Interior Héctor León Jairala es una caja de sorpresas. Primero, por su bodega boutique (de pequeña producción) por haberse ‘jugado’ a instalar un viñedo en medio del monte, en las afueras de Ischilín, un pueblito de unos pocos habitantes en el norte de Córdoba, donde nunca nadie antes había plantado una uva. Encima, sus objetivos no son menores: "Queremos que Córdoba sea una provincia referente del buen vino", dice. Y por lo que se ve, los resultados no le van en zaga: con la primera cosecha de Merlot 2007 ganó la Medalla de Oro en la cata Nacional que se hizo el año pasado en San Juan, donde compitió entre 380 vinos de 66 bodegas argentinas.
Pero cuando uno comienza a indagar en el pasado de Jairala para descubrir el origen de su vocación bodeguera, se vuelve a sorprender. A pulmón. Jairala en su viñedo, en donde cada planta fue sembrada y trabajada por él y su esposa. “Al esfuerzo hay que ponerle el alma”, dice (Sebastián Salguero/LaVoz). –Un tiempo antes, en 1998, había venido a visitar a unos parientes que vivían por la zona. A mí, me habían hablado muy mal del norte de Córdoba, que era feo, ventoso, pobre, y la verdad, cuando vine, me enamoré. Compramos 12 hectáreas de monte. –¿Pensando en el viñedo? –No, para nada. Que estas tierras hayan terminado siendo tan aptas para la vinicultura es una gran casualidad. –Lo acompañaron los dioses. Pero, ¿usted sabía algo de vinos? –No, sólo había hecho muchos cursos porque el tema siempre me apasionó, fue mi terapia. He visitado viñedos en todo el mundo, cada vez que viajaba. Igual aquí trabajamos con enólogos. Uno de ellos, es Alberto Nanini, uno de los dueños de la bodega Nanini de Colonia Caroya, que es a quien le vendíamos toda la producción del viñedo hasta que pudimos instalar nuestra propia bodega. –¿Cómo es el viñedo? –Son 11 hectáreas, tenemos sembradas 10, lo que nos permite producir entre 50 y 75 mil kilos de uva anuales. Salen unas 100 mil botellas de vino. –¿De qué variedades? –Ahora tenemos cuatro hectáreas de Merlot, cuatro de Cabernet Sauvignon, una de Chardonnay y una de Sauvignon Blanc. –¿No hacen el famoso Malbec argentino? –No, todos lo hacen. Que sigan los mendocinos con el Malbec. Nosotros tenemos un objetivo muy claro. Sabemos que la experiencia en vinos de Córdoba hace muchos años, era buena, de hecho los jesuitas trajeron los primeros viñedos, pero todo eso se perdió. Hoy, se distinguen por sus vinos Mendoza, San Juan, se sumó Salta, La Rioja y nosotros, no. Por eso estamos trabajando para que Córdoba se vuelva a distinguir por sus vinos. –Quiere hacer vinos de alta gama. –Sí y lo tenemos todo para eso: cepas de calidad que trajimos de Italia, un terruño increíble con amplitud térmica, altitud, suelos arenosos, tierras y ambiente no contaminados, casi vírgenes. Muchos le están prestando atención al tema, hace poco unos mendocinos decían ‘vamos a tener que comprar tierras aquí’. Escuchá esto. –Escucho. –Es algo técnico, pero para que entiendas. Hoy, un vino tinto arranca en una calificación de color de 500, y nosotros tenemos 2.300 unidades de color. Eso se lo da la tierra, el medio ambiente. Aquí hay un valor natural increíble. Nosotros hacemos todo por lograr la calidad, pero no pensábamos que íbamos a tener un vino premiado en la primera cosecha. –¿Qué vino fue? –El Merlot 2007, fue Medalla de Oro en la Cata Nacional de San Juan. Ahora, nos vamos a presentar en la Vinandino de Mendoza que es internacional. –¿Qué vinos están comercializando y dónde lo hacen? –El Merlot y el Chardonnay y tenemos en elaboración el Cabernet que lo hicimos este año, pero tiene que pasar por las barricas de madera. Saldrá al mercado a fines de 2010. Le tengo mucha, pero mucha fe a ese vino. –¿Cómo los venden? –Es mucho boca a boca. No nos hemos lanzado fuerte todavía. En Córdoba, por ahora está en cuatro vinotecas y en dos restaurantes, Mandarina y Goulou. –¿Precios? –De la Bodega sale a 25 pesos. En vinotecas está entre los 40 y 50 pesos. –Pero piensan extender el sistema de ventas, ¿verdad? –Sí, sí, estamos en algunas otras provincias pero venimos haciendo todo muy a pulmón. Y Beatriz a la par mía en todo, no es fácil tener a un tipo que se larga con una bodega cuando ya empieza a terminar la vida. Pero al mismo tiempo, esto es lo que nos mantiene con toda la energía. Este lugar es nuestra paz. Amamos esta comunidad que tan bien nos recibió. –¿La bodega está lista? –A la maquinaria la tenemos toda, es toda italiana, de primer nivel, fue una inversión grande. Tenemos 42 barricas y vamos a llegar a las 250 ó 300 y tenemos seis tanques de acero inoxidable y pensamos llegar a los 14. Esa es la idea. –La verdad es que se metió en un mercado cada vez más plagado de marcas, ¿no? –Sí, dicen que hay como dos mil marcas de vino. Y bueno, competiremos por calidad. Ahora te digo una cosa (se ríe mucho)... –¿Qué le causa tanta gracia? –Los amigos no me desean el fracaso comercial, pero la verdad, si me quedan muchos vinos..., me parece que se van a poner un poco contentos. ¡Se van a tomar todo el vino! –Imagino, siempre prestos. ¿Siente que desde que es bodeguero es más amigable? –¡Ufff, ni te cuento, cada vez tengo más amigos! –Chin, chin amigo Héctor. –Chin, chin.
Fuente: Roxana Acotto - LaVoz.com.ar Agregar a favoritos (6) | Cite este artículo en su sitio | Vistas: 254
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