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 Dancing Wine Drinking Tango. Autora. Alicia Duo. Editorial. Alloni / Proa. El 3 de setiembre a las 19 se presentará la edición en inglés del libro
"Bailar vino beber tango". Será en la Bolsa de Comercio de Mendoza,
Peatonal y Avda. España.
La presentación estará a cargo de la Dra. Marta Castellino y la Prof.
Silvia Patricia Acosta. Habrá música a cargo del Grupo Acústico Artemis
y danza a cargo del ballet de música ciudadana del CEC.
Fuente: Diario Los Andes
Auspician el acto la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo y la Bolsa de Comercio de Mendoza y es en adhesión al Bicentenario y los 70 años de la creación de la UNCuyo. El libro fue editado en 2008 por Alloni/Proa Editores, con el título "Dancing Wine Drinking Tango" traducido al inglés por el Profesor Amedeo N. Tenaglia quien acredita vasta experiencia en los idiomas inglés y español.
"Dancing Wine Drinking Tango" en su versión en inglés presenta las mismas características y los mismos textos que la edición elaborada en español, si bien el trabajo de de tapa ha cambiado en colores para diferenciarlo de la edición anterior.
Se mantiene el prólogo de la Dra. Marta Elena Castellino y los diseños de tapa y contratapa lucen los trabajos de Antonio Sarelli En su contenido se han agregado, al final, referencias que aclaran los significados de nombres de personalidades, lugares, sentidos de palabras, o hechos que son de nuestra particular historia cultural , a fin de que el lector extranjero se oriente en la narrativa. Hay, además, una reseña específica a la biografía del pintor Antonio Sarelli.
Prólogo
Vino y tango... dos pasiones típicamente argentinas. Y la buena literatura.
Tango y vino... dos caminos por los que la emoción y el sentimiento se despliegan en una filigrana de sueños. Como el arte. Vino y tango. Tango y vino. Cardinales de una identidad compartida que se hace letra e imagen en este libro. La voz es de Alicia Duo; la mano, del maestro Antonio Sarelli: feliz conjunción de esfuerzos, como el vino y el tango unidos en una misma pasión.
Beber y bailar: acciones que acuñan el ser; bailar y beber, cara y cruz de la moneda con que pagamos al mundo y a Dios la gracia de este pedacito de tierra y de esta nuestra herencia de cielo y sol, esa Mendoza que nos crece hacia adentro en los ensueños del vino; esa Argentina que se nos hace carne en los arabescos del tango.
Beber y bailar. Y también soñar y crear: con la palabra (Alicia Duo) o con la imagen (Antonio Sarelli). Sueños de artistas aunados en el común deseo de expresar con autenticidad y belleza algo que sentimos tan nuestro como el vino y el tango. Sueños nacidos con filigrana de racimos, que se vuelven filigranas de cortes y quebradas al conjuro de la música.
Dos paisajes entretejen estas páginas: uno de viñas, bodegas, tapias de adobe en las afueras de una ciudad que se recuesta contra la cordillera y despereza su siesta en plazas atardecidas, en "calles oscurecidas de sombras arboladas", viejos portones de hierro...
Y el otro, ciudadano. Una ciudad que celebra sus cosechas en la reiteración de ritos dibujados por desfiles de carrozas y bellezas autóctonas. Una ciudad que no tiene ya faroles ni esquinas suburbanas ni viejos almacenes ni últimos organitos que lloren su nostalgia de "guapos" y "percantas".
Una ciudad moderna, con una Peatonal que es punto de reunión, esperanza de encuentro... donde algún Carlos se hace Gardel en el ensueño enamorado. Una ciudad propicia a todos los rituales de amores que se viven "sin red".
Vino y tango son, en sí, símbolos duales de un vivir que se despliega por las páginas de este libro en toda su diversidad.
"Vino triste" y "vino alegre" son expresiones comunes que reflejan esa doble potencialidad sentimental que provoca: o el "triste olvido" o la "fiesta del fervor compartido" de que hablaba Jorge Luis Borges. Del mismo modo, el tango, que es "un pensamiento triste que se baila", puede hacerse juguetona alegría en la milonga.
Así también, en diversidad de tonos que van desde la humorística y tierna contemplación del perro -"Baco"- aletargado con vino para que no delate los escarceos amorosos de dos jóvenes, hasta la dramática escena en que un corazón de mujer llora con lágrimas de vino todo su dolor; desde la conmovedora borrachera solitaria con que se celebra la liberación de un estigma hasta la danza colectiva que envuelve a la "Reina del Plata" en un frenesí de tango, se van urdiendo estas historias, se van trazando laberintos de líneas que construyen, borgeanamente, un espejo que nos devuelve nuestro propio rostro.
Estructurado en dos secciones -"Bailar vino" y "Beber tango"- hace honor a su título: en los siete cuentos de la primera van desfilando con ritmo de danza todas esas presencias emblemáticas que dicen "Mendoza" al mundo.
Mendoza que puede beberse en un vino malbec y amarse como una mujer; que puede gozarse en el tradicional festejo de la vendimia y su desfile de Reinas, envueltas ellas también en el cíclico renacer de la naturaleza. Por milagro del vino. Por su parte, la segunda de las secciones nos invita a "Beber tango" de sus más puras fuentes a través de los epígrafes que anticipan o condensan el contenido de cada uno de los siete cuentos.
Se van sumando de este modo las voces de Cátulo Castillo, Pascual Contursi, Homero Manzi... hasta Horacio Ferrer, convocados como voces tutelares de una mitología que nació en el arrabal y hoy se extiende a la ciudad toda. Por obra y gracia del tango. Siete más siete.
Número simbólico, el siete, que nos habla de la plenitud lograda, de la perfección de la obra.
Así este racimo de historias contadas con la maestría de quien sabe que el lenguaje también, como el caldo de un buen vino, debe manejarse con cuidado, con amor y con esmero; que requiere tiempo, paciencia y decantación hasta dar de sí el fruto perfecto en color, sabor y aroma. Por la gracia de la imaginación creadora y de la palabra precisa de Alicia.
Y si de sumas hablamos, debemos sumar también el prodigio de la sugerencia que agregan las viñetas del maestro Sarelli a cada uno de los textos. Líneas, dibujos, colores, que desde su materialidad trasuntan espíritu, que entretejen su propia red de significaciones. Por el milagro del arte.
Bailar... Beber... Crear... Y leer: compartir un racimo de cuentos como quien comparte un brindis de uvas, un abrazo en compás de dos por cuatro. Ellos (los artistas) han hecho magníficamente su tarea. Queda ahora al lector adentrarse "por las hileras" de estos catorce textos en los que palabra e imagen se compenetran y realzan de modo acabado y perfecto.
Fuente: Marta Elena Castellino - Diario Los Andes
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